Palacio de Carlos V en la Alhambra (Manu Barba). Patio
Patio del Palacio de Carlos V

Las idas y venidas entre Italia y España de un palacio para un emperador.

Uno de mis espacios preferidos dentro del conjunto palatino de la Alhambra ha sido siempre el palacio de Carlos V. Aunque constituye uno de los mejores ejemplos de espacios palatinos del manierismo o tardo-renacimiento europeo ha sido siempre vilipendiado por la opinión pública por ser una especie de «ovni» dentro de la Alhambra. Es un palacio que claramente no sigue los cánones de la arquitectura palatina islámica con la que está conectado. Y esto como es obvio conlleva decisiones diametralmente opuestas a las que los palacios nazaríes de la Alhambra tienen. Y sin embargo es un palacio no solo canónico en cuanto al lenguaje de su época, sino de una sensibilidad con el entorno de la Alhambra apabullante.

La historia y descripciones del palacio se pueden encontrar en artículos de lo más variopinto. Algunos más que bien escritos como «Si van a Granada y solo pueden ver una cosa visiten el Palacio de Carlos V» de Pedro Torrijos, además de libros académicos de todo el globo. Desgraciadamente la gran masa de artículos de internet son meros copia y pega de los anteriores con retales de wikipedia.

Aunque se ha hablado mucho y muy bien voy a permitirme aportar algunos granos de arena que iré desarrollando en diferentes entregas sobre las virtudes de este espacio

¿Por qué un palacio aquí?

Nos encontramos en el recién conquistado espacio palatino de la Alhambra. Los Reyes Católicos unos años antes ya habían hecho algunas obras aquí principalmente de restauración. Sin embargo, nunca habían utilizado durante largos periodos estos espacios por lo que no necesitaron realizar ninguna gran obra de adaptación doméstica. Fue su nieto Carlos, que queda fascinado con la Alhambra en 1526 el que decide que ese es el lugar idóneo para su nuevo palacio. El hecho de que este palacio renacentista se realice como tal se puede resumir en dos grandes factores: la voluntad del nuevo Emperador de hacer de Granada una de sus capitales a través de la construcción de un palacio contemporáneo y la voluntad de utilizar un lenguaje acorde al que un Emperador Sacro Romano Germánico merece. Las obras comenzarían en 1528.

El palacio de Carlos V en la Alhambra, Manu Barba. Calco de fotografía de uno de los primeros planos existentes del proyecto de palacio para Carlos V
Calco de fotografía de un plano del palacio de Carlos V (basado en planta de Pedro Machuca) que se encuentra en la Biblioteca del Palacio Real (Madrid) . Delineante: Manuel López Reche ©Patronato de la Alhambra y el Generalife

Este es un calco de uno de los planos más antiguos conservados en la actualidad fechado por Earl Rosenthal en torno a 1527. Como se puede comprobar el proyecto original no solo incluía el más que reconocible palacio de Carlos V, también dos grandes plazas de armas porticadas frente a las fachadas principales. Además se acabaría incluyendo un arco del triunfo en la esquina suroeste del palacio. En su interior el palacio dispondría de una escalera en abanico de disposición absolutamente diferente a la que conocemos a día de hoy, construida junto a la de la esquina oeste por Prieto Moreno en los años 50.

La gran premisa de este palacio se aprecia claramente en la planta. Lo primero que llama la atención es la introducción de un patio circular dentro de un espacio de planta cuadrada. Un hito que plantea la resolución de un problema renacentista canónico: la cuadratura del circulo.

¿Es este problema nuevo? ¿Estaba sin resolver? Ni mucho menos.

Porque es posible que entre las múltiples influencias de Pedro Machuca estuviera un edificio que ya había resuelto aquel problema geométrico: la casa de Andrea Mantegna en Mantua. En esta pequeña casa edificada en 1476 de planta aproximadamente cuadrada se manifiesta al interior un pequeño patio circular dividido en tres alturas. La planta baja y primera aparecen como un patio de planta circular sobre el que se erige un tercer cuerpo en de planta cuadrada. Al elevar la vista se puede observar un cuadrado inscrito en un circulo.

Patio de la casa Mantegna. Flickr: ©franceschinik

Pedro Machuca, nació en Toledo catorce años después de la construcción de esta vivienda. Además es probable que durante su estancia en Italia como aprendiz de Miguel Ángel hasta 1520, probablemente conociera la ciudad de Mantua. Esto por tanto incluye la obra pictórica y arquitectónica de Andrea Mantegna, uno de los maestros del renacimiento al servicio de los Gonzaga. Pero Mantegna no era el único que tenía obra en aquella zona de Italia. Precisamente en la acera de enfrente se encuentra la iglesia de San Sebastian, de una aplastante rotundidad al exterior y al interior y algo más lejos la iglesia de San Andrés. Ambas obras capitales de Leon Batista Alberti.

Pero puede que hubiera una influencia aún mayor que la de estos edificios y es la procedente de los herederos ideológicos de Donato Bramante.

Entre éstos, aparte de Miguel Ángel o Rafael se encontraban Peruzzi, Sansovino o nada menos que Giulio Romano, que era por entonces discípulo de Rafael.

Y Giulio Romano además es autor de uno de los edificios más brillantes del manierismo italiano. El palacio Te de Mantua. Un palacio del que merece la pena hablar en profundidad con muchísimo detenimiento. Aunque las plantas son absolutamente diferentes, comparten muchos recursos estilísticos y son totalmente contemporáneos. El palazzo Te empieza a edificarse en 1524-1525. y al poco de estar acabado tuvo un ilustre visitante. Nada menos que Carlos V estuvo aquí en 1530 y 1532. ¿Casualidad?

Palacio te Mantua ©Manu Barba
Palacio Te, Giulio Romano (Mantua) © Manu Barba

Esto hace que muchos autores como Manfredo Tafuri, vean a Giulio Romano como el arquitecto mientras que Machuca es el jefe de obra.

Precisamente que Machuca sea autor únicamente de esta obra arquitectónica hace que muchos expertos pongan su autoría en duda. De cualquier manera, un buen profesor me dijo una vez que no todo está por escrito. No hay que dudar que igual que nosotros nos vamos de cañas, esta gente pudiera conocerse, encontrarse, hablar, compartir ideas y que las palabras volasen sin necesidad de dejar un testimonio sobre papel. Puede que Machuca obtuviese la idea de Romano, o a lo mejor del propio Miguel Ángel o Rafael, quien sabe. Lo mismo no la obtuvo de nadie y todas estas conjeturas son innecesarias. No puedo evitar considerar fascinante una de esas charlas de taberna y pensar en las que se pueden estar produciendo ahora mismo.

Pero sea o no el autor de este palacio, la gigantesca residencia que Carlos V quiso para la Alhambra es un pedacito de Italia en el interior de Granada, una joya que bien merece una visita de cuando en cuando.

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